Mario, es uno de los veteranos del mercadillo. Llegó hace 39 años, exactamente en el verano del 77. En sus comienzos trabajaba el cuero, pero desde hace ya muchos años vende plata, con piedras y bisutería.
¿Cómo ha cambiado el mercadillo desde aquellos años?
Antes los puestos eran telas en el suelo con muy pocos productos, ahora el mercadillo se ha vuelto más grande, con mucha más gente y mucho más comercial. “Como la vida misma”, nos comenta.
Cuando empezamos podíamos llegar a ser entre 150 o 180 en alta temporada. Actualmente hay alrededor de 550 puestos y otros cientos en lista de espera.
¿Qué es para Mario el Hippy Market?
Es parte de su vida y de su historia. Desde hace 39 años no ha faltado casi ningún miércoles a su cita con el mercadillo y los miles de turistas que vienen a visitarle. Por lo que gratamente forma parte de su historia personal.
¿Qué es para Mario ser hippy?
Hace 40 años ser hippy era romper con lo establecido. Hoy en día la mayoría están encuadrados en ongs ecologistas, y practican una forma de vida relacionada con la naturaleza, y basada en valores tan importantes como la libertad, la tolerancia y el respeto.
¿Qué echa de menos de aquellos tiempos?
En aquellos años Ibiza era mucho más segura, y convivían con los payeses en armonía total. Tenían casi todo afuera, en el campo, dejaban las casas abiertas… Esa tranquilidad y seguridad es lo que más echa de menos.
También la democratización de la fiesta. Mario nos explica que antes Ibiza era mucho más democrática, y nos comenta que en estos últimos años se ha ido transformando hacia un estilo VIP: “Ahora viene mucha gente que no comparte nada con nadie, sólo van de vip en vip.”
Con añoranza nos cuenta cómo ahora el tema del lujo está más separado, y cómo antes podías estar un local bailando y en la mesa de al lado tenías al director de cine Roman Polanski, a la actriz alemana Nastassja Kinski o un corredor de Fórmula 1.
Ahora se separan tanto que la gente se vuelve loca y les persiguen para que les firmen autógrafos. Antes nadie les molestaba, iban todos a los mismos sitios y a las mismas playas. Ibiza era paz y tranquilidad y es lo que echa más de menos.
Alguna anécdota:
Mario nos habla de las fiestas tan especiales y divertidas de la discoteca KU (ahora Privilege), para promocionarlas se acercaban un grupo de 4 o 5 personas con una minicadena y unos altavoces en un carrito con ruedas y repartían muchas entradas para la gente y los vendedores. Una vez hicieron una fiesta hippy y les invitaron a todos a comer. “Montaban unos pollos fantásticos”, nos comenta.